Las Posadas

De las muchas tradiciones latinoamericanas para celebrar el Adviento y la Navidad, las posadas parecen ser las mejor conocidas en los Estados Unidos. Tienen su origen en la última mitad del siglo XVIII cuando las estrepitosas Misas de Aguinaldo dejaron de ser celebradas en México. Para reemplazar esas Misas los laicos decidieron celebrar en sus casas tomando lo que habían visto dramatizado en los templos, el recorrido de los inmigrantes galileos, José y María de Nazaret mientras buscaban posada en Belén de Judea. Como las “Antífonas O” de la liturgia oficial estas posadas llegaron a ser celebradas nueve noches consecutivas.

200 años después, muchos latinos continúan celebrando las posadas en los Estados Unidos. Recuerdo como de niño cantábamos “E-e-en el nombreee del cieee-ee-eelo” recorriendo las calles del barrio hasta llegar a la casa donde nos abrirían con cantos, tamales, galletitas y chocolate. Era divertido, pero recordaba un evento triste en la vida del Dios que emigra del cielo a la tierra.

El recorrido de José y María recordado por las posadas lamentablemente sigue todos los días en los pasos temerosos y cansados de tantos inmigrantes en este país. Al igual que la Sagrada Familia, familias latinoamericanas continúan buscando hospedaje con la esperanza de dar a luz una nueva vida para sus hijos/as. Desgraciadamente, muchos estadounidenses se portan como la gente de Belén, prefieren cerrar la puerta en la cara a los inmigrantes que darles la bienvenida. Tal vez por esto las posadas han tomado tanta importancia entre los latinos en los Estados Unidos porque conocemos en carne propia lo que José y María experimentaron hace dos mil años. Hay que preguntarse, ¿cuándo cambiarán los corazones de los seres humanos? ¿Cuándo abriremos las puertas del corazón a nuestro Dios inmigrante?

Fray Gilberto Cavazos-González, OFM, Copyright © J. S. Paluch Co.

Las Posadas

Of the many Latin American traditions for the celebration of Advent and Christmas, the tradition of Las Posadas seems to be the best known. It originated in the last half of the eighteenth century when the boisterous Misas de Aguinaldo were no longer celebrated in Mexico. To replace these Masses, the laity decided to celebrate in their own homes by taking what they had seen dramatized in the churches: the journey of the Galilean immigrants, Joseph and Mary of Nazareth, when they were looking for an inn (posada) in Bethlehem of Judea. Like the “O Antiphons” of the official liturgy, these posadas were celebrated on nine consecutive nights.

Two hundred years later, many Latinos continue to celebrate the posadas in the United States. I remember that when I was a child we used to sing “E-e-en el nombreee del cieee-ee-eelo” as we ran through the streets of the neighborhood to a house where they would open the door to us with songs, tamales, cookies, and chocolate. It was fun, but it recalled a sad event in the life of Jesus, who emigrated from heaven to earth.

The journey of Joseph and Mary from inn to inn sadly continues every day in the fearful and tired steps taken by so many immigrants in this country. Like the Holy Family, Latin American families look for hospitality with the hope of finding a new life for their sons and daughters. Unfortunately, many citizens of the United States behave like the people of Bethlehem, preferring to close their door in the face of the immigrants rather than welcoming them. Perhaps that is the reason that the tradition of Las Posadas has taken on so much importance among the Latinos in the United States. We know firsthand what Joseph and Mary experienced two thousand years ago. We have to ask ourselves: When will the human heart change? When will we open the doors of our heart to our immigrant Lord?

Friar Gilberto Cavazos-González, OFM, Copyright © J. S. Paluch Co.