Epiphany

Melchior, Caspar, and Balthazar are the names that tradition has given to the magi. But who said there were three? According to the evangelist Matthew (2:1–12), they were magi of the Orient who brought gold, incense, and myrrh to Jesus. The Christian imagination decided that each gift required someone to present it, and so the number of wise men was set at three. Since they were magi who came following a star, they had to be astrologers. Tracking the constellation of stars that formed the famous Star of Bethlehem, they came looking for the recently born King of Israel. Since they were looking for a king, later Christians gave them the role of kings. It is suggested that these magi kings represented the nations of the world in their journey to Israel to meet with God. For this purpose it was decided that the three Magi symbolized the three known continents in medieval times: Asia, Africa, and Europe.

In order to be more universal, in addition to representing the three races of the old world, they also represent three stages of humankind: youth, maturity, and old age. Melchior (“king of light”) was an old European who gave gold to King Jesus; Caspar (“treasurer”) was a young Asian who gave incense to the Child Jesus; Balthazar (“God protects the king”) was a middle-aged African who gave myrrh to the Son of Man.

Today we would have to include perhaps an American mestiza girl and an adolescent Australian aborigine girl to the list of the magi kings. Thus, they would be more representative of the human reality in which the Church finds itself. I imagine the American girl would take chocolate, corn, and tomatoes to the Baby Jesus, and the Australian girl would take wool and sheep.

Friar Gilberto Cavazos-González, OFM, Copyright © J. S. Paluch Co.

La Epifanía

Melchor, Gaspar y Baltasar son los nombres que la tradición ha dado a los tres reyes magos. Pero ¿quién dijo que eran tres? Según el evangelista Mateo (2:1–12) ellos fueron magos del oriente que trajeron a Jesús oro, incienso y mirra. La imaginación cristiana decidió que cada regalo requería alguien que lo regalare. Se fija así el número de sabios en tres. Por ser magos que venían siguiendo una estrella, tenían que ser astrólogos. Según el conjunto de estrellas que formaban la famosa estrella de Belén, ellos venían buscando al recién nacido, rey de Israel. Por buscar un rey los cristianos les dimos el papel de reyes. Los supuestos reyes magos debían representar las naciones del mundo que venían a Israel para encontrarse con Dios. Para este fin se decidió que los magos eran tres y representaban los tres continentes conocidos en la época medieval: Asia, África y Europa.

Para ser lo más universal posible, además de representar las tres razas del viejo mundo, ellos también representan tres edades humanas: juventud, madurez y vejez. Melchor (“rey de la luz”), fue un anciano europeo quien obsequió oro al Rey Jesús; Gaspar (“tesorero”) fue un joven asiático quien regaló incienso al niño Dios y Baltasar (“Dios proteja al rey”) fue un hombre africano quien donó mirra al Hijo del hombre.

Hoy día, habría que incluir una niña mestiza americana y una aborigen adolescente australiana a la lista de reyes magos. De esta manera, los reyes magos serían más representativos de la realidad humana en que se encuentra la Iglesia de Jesucristo. Me imagino que la niñita americana le llevaría chocolate, maíz y tomates al niño Dios y la australiana le regalaría lana y borreguitos.

Fray Gilberto Cavazos-González, OFM, Copyright © J. S. Paluch Co.